Galicia produce unas 250.000 toneladas de mejillones al año. No es un dato menor: es el primer productor de Europa y el tercero del mundo. Y dentro de Galicia, la Ría de Arousa concentra la mayor parte de esa producción, con miles de bateas repartidas por sus aguas.
Todo el que viene a las Rías Baixas acaba probando los mejillones en algún restaurante. Pero hay una forma de comerlos que cambia completamente la experiencia: subirse a un barco, navegar entre las bateas y probarlos recién sacados del agua. Eso es exactamente lo que hacemos en O Grove, y por eso mucha gente repite cada verano.
En este artículo te contamos qué opciones tienes para comer mejillones en barco en Galicia, qué diferencia hay entre unas y otras, y cuánto cuesta cada una.
Si has comido mejillones en otros sitios (Bélgica, Francia, incluso otras zonas de España), habrás notado que los gallegos tienen otra textura y otro sabor. No es casualidad.
Los mejillones de las Rías Baixas se crían en bateas: plataformas flotantes de las que cuelgan cuerdas donde los mejillones crecen sumergidos. A diferencia de los mejillones de roca o los cultivados en el fondo marino, los de batea están suspendidos en la columna de agua, donde reciben más nutrientes y fitoplancton.
La Ría de Arousa tiene unas condiciones que no se dan en casi ningún otro lugar. El río Ulla aporta agua dulce cargada de minerales, que se mezcla con el agua salada del Atlántico. Esa mezcla genera una cantidad enorme de microalgas, que es de lo que se alimentan los mejillones. El resultado es un mejillón más gordo, más carnoso y con un sabor a mar intenso pero limpio, sin el regusto terroso del mejillón de roca.
El ciclo de cultivo dura entre 12 y 18 meses. Los bateeiros (así se llama a los cultivadores) los trabajan a mano, controlando la densidad de las cuerdas y rotando las posiciones para que todos reciban el mismo alimento. Es un trabajo artesanal que se nota en el producto final.
La ruta de los mejillones es la forma más directa de entender cómo se cultivan y, sobre todo, de probarlos en su punto óptimo. Sale desde O Grove y dura aproximadamente una hora y cuarto.
El recorrido pasa entre las bateas de la Ría de Arousa. Durante la navegación, la tripulación explica el proceso de cultivo: cómo se recogen las semillas (mejilla), cómo se encordan, cuánto tardan en crecer. No es una charla de manual; la mayoría de la tripulación lleva toda la vida ligada al mar y te cuentan las cosas con conocimiento de causa.
La parte que todo el mundo recuerda es la degustación a bordo. Los mejillones se preparan al vapor en el propio barco y se sirven con una copa de vino albariño de la D.O. Rías Baixas. Es una combinación difícil de mejorar: mejillón caliente, recién abierto, con un blanco afrutado y fresco. Todo esto mientras ves las bateas desde la cubierta del catamarán.
Hay salidas desde O Grove y también desde Ribeira, en la otra orilla de la ría. La ruta cuesta 20 EUR por persona, degustación incluida.
Para quien quiera ir un paso más allá, la mariscada en barco es otra historia. Es una cena completa a bordo, con varios platos de marisco de la ría, y se hace en horario de tarde-noche.
Aquí ya no hablamos solo de mejillones: hay almejas, berberechos, navajas, zamburiñas y lo que la temporada traiga. Todo cocinado a bordo con recetas gallegas de toda la vida. Es una experiencia más larga, más tranquila y, evidentemente, más cara que la ruta básica. Pero si vienes a Galicia buscando una cena especial con marisco fresco y vistas a la ría, es difícil encontrar algo mejor.
También existe el restaurante marinero a bordo, que funciona como un restaurante flotante con carta propia. Una opción interesante si prefieres elegir platos sueltos en lugar de un menú cerrado.
Una de las preguntas más frecuentes. La respuesta corta: se pueden comer durante todo el año. Las bateas producen de forma continua y siempre hay mejillones disponibles.
Dicho esto, hay matices. En los meses de primavera y otoño los mejillones suelen estar especialmente llenos y carnosos, porque el fitoplancton se dispara con los cambios de temperatura. En verano también están buenos, y además es cuando hay más salidas disponibles y mejor tiempo para disfrutar de la cubierta del barco.
Lo que sí puede pasar, aunque es poco frecuente, es que la Xunta de Galicia cierre temporalmente la extracción si detecta biotoxinas (las famosas mareas rojas). Esto es una medida de seguridad alimentaria y afecta a la venta en lonjas, no necesariamente a las rutas turísticas. En cualquier caso, es algo puntual que no debería condicionar tus planes de viaje.
Un apunte para quien visite O Grove en octubre: coincide con la Festa do Marisco, uno de los eventos gastronómicos más importantes de Galicia. Miles de personas vienen a probar marisco a precios populares en las carpas del puerto. Si combinas la fiesta con una ruta en barco por la mañana, tienes un día redondo.
Aquí va el resumen práctico:
La reserva se puede hacer directamente en la web de Cruceros do Ulla. En temporada alta (julio y agosto) conviene reservar con varios días de antelación, sobre todo para las salidas de fin de semana. El resto del año suele haber disponibilidad, pero asegurar la plaza online siempre es buena idea.
O Grove está a 30 minutos de Pontevedra, a 45 de Vigo y a poco más de una hora de Santiago. Si estás recorriendo las Rías Baixas, es una parada que merece la pena.